lomo curado
picabadallo
Con lomos de cerdos criados como antes, en semilibertad, pastando y hozando en prados y bosques, y el pimiento
choricero que nosotros mismos elaboramos, como siempre se ha hecho, podemos ofrecerle el más elegante, equilibrado, y fino de los productos del cerdo.
Si hay un producto excelente e inconfundible es el lomo.
Y ésto lo supieron nuestros mayores, con una elaboración respetuosa. Los lomos se separaban del picabadallo, del
espinazo, se salaban suavemente durante tres días y se
adobaban con el ajo y el pimiento choricero, pasando a una lenta curación al amor del fuego de la cocina baja.
El lomo recibió siempre los mimos y cuidados reservados
a lo excelente, a lo sublime. Después de la lenta curación,
se loncheaba cuando aún estaba un poco tierno, y se
conservaba en aceite para la “hierba”, el duro trabajo del verano, y “enseñándoselo” a la sartén, sólo vuelta y vuelta, las amatxus recompensaban al final del día los esfuerzos de nuestros baserritarras; o bien se curaba completamente,
sin secarlo, y se consumía en crudo, en maravillosos
bocadillos, o empezando aquellas suculentas y generosas comidas de nuestros caseríos.